Hace apenas una semana niños de seis barrios de La Habana compitieron en el Festival de Juegos Tradicionales de Barrio, que celebraba su 5ta edición, montados en los rudimentarios carritos que habían fabricado. Invadir las calles de la capital con el vehículo que popularmente se conoce por el nombre de “chivichana”, no es ningún delito. Pero de juego infantil ha pasado a medio de transporte primordial para los pobladores de zonas montañosas.
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